miércoles 17 de junio de 2009

Italia, bajo el peligro rojo

La noticia ya la conocía de refilón pero no creía que fuera a llegar a estos extremos. Más bien creí que sería algo anecdótico, fruto de esa Italia folklórica de Berlusconi, y que no llegaría demasiado lejos. Sin embargo, la cosa va en serio, por más que el ABC, que es donde aparece, haya decidido publicarla solamente en su edición de papel.

Habla de Maria Antonietta Canizzaro, la presidenta del nuevo Movimiento Social Italiano (MSI) , un partido de corte fascista, legal, que pretende establecer ―en realidad la ha establecido ya― una red de patrullas ciudadanas para garantizar el orden público en las calles. Estas siglas son herederas de aquel otro partido histórico, que llevaba el mismo nombre, y que fue creado en 1946 por Giorgio Almirante, quizá algunos de ustedes recuerden al siniestro personaje. Un águila imperial, la bandera italiana y las siglas SPQR son los elementos que caracterizan la estética de este grupo que defiende la necesidad de patrullar las calles cumpliendo lo establecido por el Gobierno, que a principio de este año aprobó la formación de patrullas para garantizar la seguridad. De manera que todo es legal, todo conforme a la ley berlusconiana, nada se salta la legalidad vigente. Sin embargo, la Fiscalía ha abierto una investigación para aclarar el asunto.

Entrevistada por la periodista de ABC, Verónica Becerril, sobre esta investigación, Canizzaro responde: “Esta semana presentamos en rueda de prensa la denuncia contra la magistratura que está atacando al Gobierno. Gianfranco Fini [presidente de la Cámara de Diputados e instigador de la denuncia] es el artífice del complot, es un peligro para la nación. Por su culpa Italia está mal, porque hay organismo que quieren dañar la nación además de él, la magistratura comunista, y los partidos de oposición”.

O sea, prácticamente todo bicho viviente.

―¿Qué es lo que reivindican?

― La necesidad de patrullas ciudadanas. La población necesita ser defendida y nuestro deber es proteger al pueblo. La gente tiene miedo, quiere protección, y ellas se la dan.

Atención, pregunta: ¿Quién es el enemigo? ¿Viste también de uniforme? ¿Hay comandos uniformados luchando cuerpo a cuerpo, ―tomando casa por casa―, las calles de Palermo y El País todavía no ha dado todavía la exclusiva en su edición dominical?

―La investigación de la Fiscalía no es por el hecho de organizar patrullas, sino por su uniforme, que evoca al fascismo [sigue, valiente, preguntando la periodista de ABC].

―La camisa no es fascista, porque el águila imperial que aparece evoca al imperio romano; además es la misma imagen que preside el edificio del Consejo Superior de la Magistratura. Si no podemos llevarlo habría que quitar el símbolo de los edificios de Roma. La camisa no es negra y tiene la bandera italiana, que no creo que sea delito, y en el brazo el símbolo SPQR del imperio romano, nuestra historia.

Me estoy imaginando en este momento a Russell Crowe en Gladiator, desesperado, raspándose con un cuchillo el tal símbolo, que tiene como una horrible herida en uno de sus hombros y que representa a la Legión, de la que en ese momento maldice por haber asesinado a su familia.

―Pero para patrullar por las calles se podía haber presentado una camisa más neutra.

―El uniforme es necesario para animar al pueblo italiano. Si salen de casa y ven la bandera tricolor y el águila imperial se sienten más tranquilos.

También es lástima que Italia, patria de la mejor moda del mundo, haya tenido que recurir a esta simbología tan cutre para uniformar a sus nuevos paramilitares fascistas. No sé, me han dicho que esta temporada se llevaban los colores azulones, turquesas, amarillos… otra cosa.

―¿El MSI se puede calificar de un movimiento fascista?

―El fascismo forma parte de nuestra historia y no hay que renegar de él porque es parte de nosotros. Sólo se puede llamar fascista a quien ha vivido la época de Mussolini. Yo no la he vivido, pero mi abuelo sí y era mussoliniano. Somos patriotas italianos y conservadores, no queremos una Italia multiétnica, queremos a los de nuestra raza: la italiana.

Fin de la entrevista. Comienzo, o continuación, de la carcajada. Así que Maria Antonietta Cannizaro nos enseña ahora que sólo se puede llamar fascistas a quienes vivieron en la época de Mussolini. Si usted lo dice, signorina. Y en cuanto a lo de raza italiana, de traca.

Pero esto es lo que hay, amigos, que se dice vulgarmente. Y los italianos soportando tan plácidamente estos insultos contra la inteligencia, estas patadas al más pequeñito sentido común. Ni siquiera merece mucho la pena seguir haciendo chistes malos al respecto, que hay para un filón. Italia se ha convertido en un país absolutamente folklórico, sólo que este folklore raya en el peor de los gustos, precisamente porque puede afectar, entre a otros muchos, a gente que sí vivió y padeció el fascismo mussoliniano o que lo fueron sus hijos o herederos. Una Italia que parece haber perdido totalmente los papeles y en la que cualquier cosa es válida para reclamar la vuelta a los valores más macarrónicos de su historia. Y, ojo, que lo de “macarrónicos” no va con segundas. Tómese al pie de la más estricta carbonara. ■

3 comentarios:

RGAlmazán 17 de junio de 2009 7:19  

Sin palabras. ¡Qué tristeza!

Salud y República

Manuel Ortiz 17 de junio de 2009 11:23  

Yo sólo quisiera extrapolar la noticia y pensar en qué ocurriría si a alguien en España se le ocurriera implantar una medida de este tipo, con paramilitares disfrazados de falangistas por las calles. ¿Qué autoridad tendrían?

Repugnante, sí, pero lo triste es que eso es lo que está votando la gente. Y le parece tan divino de la muerte, ya ve usted.

Black Arrow 18 de junio de 2009 1:53  

Los italianos -gran parte de ellos- no han aprendido nada de la historia después de pasar más de 20 años de fascismo y encima sufriendo con la Segunda Guerra Mundial

¿Qué se puede esperar de un país en donde extrañan a Mussolini y hay un partido fascista?
¿De tener un político como Berlusconi y su grupo?

Sobre la actitud de la gente que vota por xenófobos fascistas se puede aplicar lo que dijo Santayana: "Los que no aprendieron de los errores del pasado están condenados a repwtirlos".

Y otra:
"Los que sacrifican su libertad por su seguridad no merecen tener ni libertad ni seguridad"- Benjamín Franklin

Saludos

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