jueves 11 de junio de 2009

Ganarás el pan con el sudor de tu pequeña frente

maniquíes
Desnudos como están, posando delante de la Puerta de Brandemburgo, en Berlín, quizá no nos dicen nada de particular. Puede tratarse de un anuncio publicitario o de cualquier otra forma parecida de llamar la atención sobre algo. Y sin embargo, se trata de una denuncia de Unicef. Maniquíes sin ropa, símbolos que denuncian la falta de recursos disponibles en el mercado alemán que no hayan sido fabricados por compañías que no utilizan a niños para el trabajo. Ninguna. Por eso están desnudos. Pero esta fotografía la podríamos extrapolar tranquilamente a España y sería la mismo. La utilización de menores para la confección no sólo de ropa sino de todo de utensilios que hoy podemos ver en las tiendas abiertas, por ejemplo, por los chinos en todo el país, es una clara muestra al respecto. Estamos hartos de ver estas imágenes por la televisión. Aún así, no hacemos nada. La vida de un niño/hombre/trabajador ya no nos dice nada, no nos conmueve, no nos afecta. Y sin embargo es la nueva forma de esclavitud contemporánea, la explotación de la mano de obra infantil hasta límites que se nos antojan irracionales, inhumanos. Es como remontarse a los comienzos de los tiempos de la era industrial, al primitivismo de la confección manual de las cosas sin unos derechos para los trabajadores, y mucho menos para las trabajadoras y los chiquillos. Turnos asfixiantes en los que se trabaja a destajo, sin perder un segundo. Horarios imposibles para ganar al final del día quizá un euro. Trabajadores impenitentes que viven por debajo del umbral de la pobreza. La injusticia mundial no tiene límites. Y no son las marcas de imitación, el trabajo clandestino, quienes realizan estas prácticas. También lo hacen otras mucho más seleccionadas y prestigiosas, como la propia Nike que ha sido denunciada en numerosas ocasiones por formar parte de este nuevo legado de esclavitud. Nadie o casi se libra de emplear a los más pequeños para llenar sus arcas de importantes beneficios. Y no, no es la globalización quien tiene la culpa de que estas prácticas se postulen por cualquier lugar del mundo; es el espíritu depredador humano quien consolida estos quehaceres para los que los que los gobiernos acostumbran siempre a mirar hacia otro lado. ■ Foto: AFP.

[Hoy, nueva entrada en Las aves migratorias].

2 comentarios:

pena 11 de junio de 2009 7:22  

El espítiru depredador humano y la bajeza humana. Ayer la noticia del trabajador que perdió su brazo y la reacción de "nuestro empresario" pavorosa. El gobierno sabe que estas condiciones pavorosas se dan y mira hacia otro lado. Saludos.

Manuel Ortiz 11 de junio de 2009 23:54  

pena, sigo insistiendo en que no se pueden hacer comentarios en tu blog. Te recomiendo un cambio urgente de plantilla.

Publicar un comentario en la entrada

El autor se reserva el derecho de eliminar los comentarios de aquellos usuarios que utilicen este espacio para agredir, insultar o denigrar, para insertar publicidad o autopromoción, o aquellos otros que no se ciñan al tema tratado. No se contestarán los comentarios anónimos. Gracias por participar.

Creative Commons License
Con licencia de Creative Commons. © de los textos: Manuel Ortiz 2007-2009 / El editor-administrador de este blog únicamente se hace responsable de los textos firmados por él. / Apuntes de bolsillo es una licencia registrada.

  © Blogger template 'External' by Ourblogtemplates.com / Manuel Ortiz 2008

Back to TOP