¡Más ‘glamour’, señores corruptos!
La creciente balearización del PP madrileño denota la escasa imaginación que tienen nuestros corruptos políticos para organizar sus perifrásticos chanchullos. En el fondo ―y en la forma― las pautas se repiten con exactitud biológica ―clónica―, revelando un modelo de malversación de fondos públicos autonómicos completamente desfasado, baratero y chapucero, como de todo a cien, como preconstitucional, sin la menor seña de identidad alternativa que logre diferenciar a los unos de los otros, que los haga al menos depositarios de una manera de robar algo distinta. Tarde o temprano acabará por aparecer incluso alguna lata de Cola-Cao enterrada en el jardín de alguna finca de La Moraleja o de Sotogrande, confirmando que si no aparecen maletines repletos de billetes de 500 euros en el camarote de un velero de cuatro palos es simplemente por la fatal circunstancia de que la capital de España aún no es puerto de mar. Desde este blog quisiera pedir un poco más de originalidad, unos criterios más acordes con la alcurnia de sus actores principales. Si acaso, celebraré ese bigotillo dieciochesco de algún imputado, sublime imagen de terrateniente preindustrial que me enternece por su diferenciación de la grotesca manada apandadora que desfila estos días por los pasillos de la Audiencia Nacional. No es de recibo que en los albores del siglo XXI estos políticos corruptos sigan corrompiéndose tan a la vieja usanza, espiándose incluso a la manera más trasnochada de vulgares James Bond de la época de Connery, comunicándose entre ellos poco menos que a través del zapatófono. Desde este blog quisiera humildemente solicitar ―siquiera porque estas gentes pasen sin agobios los mínimos controles de calidad que el delito organizado exige― algo más de glamour en sus andanzas, un poco más de estilo y de talento, alguna muestra de que los tiempos han cambiado, de que ―caramba― somos la undécima potencia económica mundial según el Fondo Monetario Internacional. Quisiera verlos mangonear de una manera algo más geek, sin esmoquin pero al menos con el empleo correcto de las herramientas más sofisticadas de la sociedad 2.0. Algo que denote que nuestro país es puntero en algo, que nuestra corrupción política es de última generación, envidia de las mafias pueblerinas, adalid de la delincuencia más distinguida y señorial. Porque a este paso, a este lamentable ritmo en el que se van poco a poco descubriendo las chapuzas y a sus protagonistas, alguien va a ser pronto detenido no con las manos en la masa, sino fotografiado para la posterioridad sosteniendo en sus manos un trabuco. ■













1 comentarios:
Efectivamente, es todo muy de película. Creo que este podría ser el cartel: http://sombrasdeencelado.blogspot.com/2009/02/rajoy-tocado-la-pelicula.html
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