Don Rafael, de madrugada, a los sesenta
Amigo de monásticos madrugones, mientras el día aún ni se anuncia y la blogosfera hispana descansa sus sueños de bites a pierna suelta, don Rafael, a los sesenta, se levanta de la cama, repasa las noticias frente a la pantalla del ordenador y frunce el ceño, cariacontecido. Seguramente, se detendrá primero en las novedades relacionadas con su Atleti, lo que le dará energías ―sufridores como son los atléticos de pro― para aguantar el resto del día sin hacer mayores aspavientos. De pronto, un texto le llamará la atención. Don Rafael lo repasará varias veces y otras tantas negará con la cabeza. Hay algo que no le gusta. Quizá otra andanza de la alcaldesa de sus dardos; tal vez las condenaciones desmayadas de algún obispo de papada vaticana. Pueda ser la salida de tono de alguna ministra o la verborrea incontenible de algún alto cargo de perfil bajo. Lo cierto es que, manos a la obra, mientras la blogosfera hispana aún ni se ha desperezado, don Rafael, a los sesenta, ya estará volcado en el teclado, ora rabioso, ora muerto de la risa. Y nos dejará un texto que tal vez no pase a los anales de la historia del periodismo más rigurosamente académico, pero seguro que de sus espontáneos dedos y de su lustrosa calva ―echando humo ya a tan tempranas horas―, brotará una prosa fresca, mucho más ingenua y más juvenil de lo que él mismo piensa. Cuando don Rafael acabe, colgará sus pensamientos en la Red para disfrute de todos. Y cuando la blogosfera hispana al fin despierte y lea sobre sus dimes y diretes, quién sabe si él estará ya de vuelta, ocupado en otros menesteres: en la lectura de un buen libro o, simplemente, regando las flores del jardín.
Gracias, don Rafael, por dejarnos sus impresiones cada día, por transmitirnos esa frescura que sus flores le contagian y por permitirnos entrar, con las puertas siempre abiertas, en su tan acogedora casa. En su Kabila.
Salud, República y larga vida. A los sesenta. ■













4 comentarios:
Manuel, precioso y merecido reconocimiento a nuestro Rafa.
Me encantó. ¡Qué buen retrato!
Abrazo
Don Manuel... ¡qué gustazo leerle!
Yo no descarto que un buen día nos sorprenda regando un buen libro y le leyendo las flores de su jardín.
Publicar un comentario en la entrada
El autor se reserva el derecho de eliminar los comentarios de aquellos usuarios que utilicen este espacio para agredir, insultar o denigrar, para insertar publicidad o autopromoción, o aquellos otros que no se ciñan al tema tratado. No se contestarán los comentarios anónimos. Gracias por participar.