martes, 25 de noviembre de 2008

Morro y desmemoria

Unos y otros se dedicaron a privatizarlo todo. Y algunos siguen empeñados en ello sin el menor rubor. Decidieron que había que desinflar el Estado porque ―ay― mantener los servicios públicos era una cosa muy engorrosa y muy cara. Malvendieron. Trapichearon. Pusieron el cartel de “rebajas” y decidieron deshacerse de todo aquello que pudiera causarles el más mínimo quebradero de cabeza social. Y ahora, en un ataque de españolidad de esos a los que nos tienen tan acostumbrados aquellos a los que, en privado, la palabra patria les parece “un coñazo” ―cosa que estaría muy bien si luego no dijeran lo contrario en público―, claman al cielo porque determinadas firmas extranjeras quieran hacerse con el control de empresas españolas. Por lo visto, en sus cálculos no entraba entonces la palabra globalización. O tal vez fuera que, simplemente, no calcularon nada. O tal vez sea que tengan, como se dice vulgarmente, “un morro que se lo pisan”. ■

7 comentarios:

AF 26 de noviembre de 2008 14:51  

Sin dejar de darle la razón, don Manuel, lo cierto es que en este caso, como en el de Endesa y como en otros que hubo en su día y que habrá en el futuro, tengo claro que no quiero que una empresa como Lukoil controle Repsol (cosa que ocurriría sin remedio si compra el porcentaje del que se está hablando, un 30%).

Y no me guían preocupaciones patrióticas en el sentido ultramontano que creo que usted le da aquí al término, ni mucho menos, sino de otra índole: Lukoil no es peor que los actuales accionistas, pero tampoco es mejor. Es, además, como el mismo diario Público revelaba ayer, una compañía fuertemente atada al Estado ruso y con compromisos nacionales de primera importancia: la obligación de no desvelar cuestiones que puedan ser calificadas de secreto (casi todo lo relativo a la energía puede serlo en un pis pas), ayudar a las autoridades rusas ante sus requerimientos (con lo ambiguo y peligroso que eso puede ser)...

No, no creo que sea indiferente que una empresa así controle otra tan estratégica para este país (o sea, para todos nosotros, sus habitantes) como Repsol. Otros grupos actualemente accionistas de Repsol y otros más que puedan serlo en el futuro también tendrán compromisos, no lo dudo, pero de esta empresa ya los conozco.

Un saludo.

migramundo 26 de noviembre de 2008 18:13  

Todo eso que dices (morro, etc.) y más. Suena a chifla oponerse porque sí a las operaciones de capital en un sistema creado, alimentado, fomentado, estructurado por quienes han hecho de esa forma de vida el paradigma del buen vivir. Como digo en mi post, si alguien compra es porque hay otro que vende. Y sobre esa idea se ha montado un tinglado en el que se juega con cartas marcadas. Vivimos entre tahúres, compañero. Saludos.

Manuel Ortiz 26 de noviembre de 2008 20:43  

Antonio, de aquellos barros vinieron estos lodos. Lo que es verdaderamente triste es que la supuesta 7ª potencia mundial tenga que verse en estos tragos. ¿No hay nadie en España capaz de hacerse con el control de Repsol? Y de haberlo, ¿son menos oscuras las empresas españolas que las rusas? Ya ves que no trato de contestarte, sino de ampliar el debate.

Guillermo, estoy bastante de acuerdo con lo que dices, de ahí la segunda pregunta que le hago a Antonio. Y comparto plenamente tu opinión de que "vivimos entre tahúres que juegan con las cartas marcadas". De ahí también mi escepcticismo en cuanto a lo que supone que una empresa rusa vaya a ser peor que una española.

Gracias por vuestros valiosos comentarios.

Joselu 28 de noviembre de 2008 09:35  

He venido a visitarte tras tu comentario en mi blog. Gracias. Sobre el tema que planteas no puedo aportar mucho ya que desconozco (y supongo que casi todos) el entramado que lleva a que Lukoil quiera comprar el paquete de Repsol, y que el Gobierno lo vea con buenos ojos a pesar de quien es el comprador. Lo sorprendente es que cuando salió la posibilidad de que Gazprom (?) lo comprara saliera Zapatero como un mihura para desmentirlo diciendo que era inconveniente y que no sería así ¿Por qué Gazprom no y sí Lukoil? Se me escapa. Un cordial saludo.

Manuel Ortiz 29 de noviembre de 2008 11:14  

Hijo mío, los caminos de la especulación son inescrutables.

Un saludo. Nos leemos.

blasapisguncuevas 29 de noviembre de 2008 17:20  

Pues propongo una encuenta sobre los servicios de telefonía anteriores a su privatización y los posteriores. Antes ni una queja tuve, ahora desde teléfónica a amena, un atraco tras otro con la más sútil excusa. Se ha difamado lo público para privatizar las ganancia en beneficio de sus nuevos propietarios. Parte de los difamadores ahora pretenden socializar las pérdidas de los fracasados bancos cuya avaricia les rompió el saco.

Saludos.

Manuel Ortiz 29 de noviembre de 2008 18:35  

Fue muy sencillo, en efecto, privatizar todo lo que suponía un quebradero de cabeza para el Estado. Pero esto ya no tiene marcha atrás. A ver quién se atreve ahora a estatalizar lo público.

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