Chet Baker: el trompetista frágil
La reciente muerte de William Claxton, "el fotógrafo del jazz" ―como era conocido―, me trae a la memoria la figura melancólica y extraña de uno de los mejores trompetistas de todos los tiempos: el inmortal Chet Baker. Quizá nadie como Claxton haya sabido plasmar en un cliché el alma del jazz, con ese halo mítico y un tanto tenebroso de alcohol, drogas y sexo con el que se ha vinculado a numerosos artistas, especialmente en la década de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, en aquellos lúgubres antros de Nueva York y California en los que la nueva música se abría camino en tiempos muy difíciles para la lírica (y para cualquier otra cosa).
Uno de los artistas que mejor encarnan todos los mitos de ese entonces fue precisamente Chet Baker, el preferido de Claxton. Y así como se conservan escasos documentos fílmicos del trompetista, podemos disfrutar de un buen número de fotografías suyas gracias a la cámara de Claxton.
Pero detengámonos en Baker. Para quien este nombre no le resulte demasiado familiar, digamos desde un principio que él es el compositor de uno de los temas más versionados, si no el que más, de la historia del jazz: My Funny Valentine. Baste decir que Baker quizá haya sido el trompetista más fino, quien extrajo las notas más delicadas del instrumento. En ocasiones, ni siquiera el propio Davis llega a alcanzar el grado de extrema fragilidad de Baker. Tal vez porque él también lo fuera: un hombre atormentado y víctima de sus propios excesos que, sin embargo, fue capaz de situar al jazz en la etapa más gloriosa de su historia. ■













8 comentarios:
Buenas, vengo desde lo de Maripuchi , al leer Chet Baker (uno de mis músicos favoritos) me he pasado a echar un vistazo. Una cosita solamente, My Funny Valentine es obra de Rodgers y Hart, no de Chet Baker, quien sí es cierto que tocaba (y cantaba) dicha canción como los ángeles.
Un saludo
Tienes razón, ha sido un lapsus. Quizá me haya confundido el hecho de que fuera Baker uno de los primeros en versionar esta pieza. Más tarde llegarían Gerry Mulligan, Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Barbra Streisand, Bing Crosby, Miles Davis, Sarah Vaughan, Stan Getz, Paul Desmond, Tony Bennett, Ben Webster, Buddy Rich, Anita O'Day, Mel Tormé y Sammy Davis, entre otros.
Gracias por la rectificación. Tu blog, que no conocía, es excelente y ha pasado ya a ser convenientemente enlazado en el Planetaki. Un saludo.
Eso suena de maravilla. Una pena la brevedad de la grabación.
Lo de pasar el jazz de la columna de la derecha a una sección fija todos los sábados ha sido una buenísima idea.
Ni se le ocurra quitarlo de aquí. Le correremos a gorrazos.
Un saludo.
Te contaré, Ángel, que pensé que, efectivamente, aquellos vídeos que colgaba en la columna de la derecha se perdían tontamente y que merecía la pena no perderlos. Y sí, en la medida en que me sea posible, intentaré que la cita de los sábados con el jazz y con su historia sea ya habitual. De hecho, la sección ya cuenta con su etiqueta propia: Club de Jazz.
Saludos. Y bienvenido al Club.
como quisiera tocar asi, pero para eso de practicar mucho ray_kyr_25@hotmail.com necesito metodos
Comentario con un poquillo de retraso…
Coincido plenamente con usted en su opinión sobre la dulzura de Chet Baker, sin desmerecer a Miles Davis (en eso también coincidimos, pero no en todas las grabaciones) y, en mi caso, a Harry “Sweet”Edison que también lo incluiría en el sector de “trompetistas con encanto”.
Ahora bien, tengo que reconocer que así como con el Baker-trompetista fue un flechazo, no sucedió lo mismo con el Baker-cantante: me costó superar la primera impresión de voz meliflua, ambigua, casi femenina en contraste con sus rasgos faciales, más bien duros en su madurez. Ahora me he acostumbrado y he fusionado palabra e instrumento como un todo que rezuma delicadeza.
Gracias por su sección de jazz, aquí, un servidor, como otros, esperamos nuevas
aportaciones. Saludos
Quercus, a mi también me ha 'chocado' siempre su voz, que nunca ha llegado a convencerme. Por eso me refugio siempre con más interés en sus piezas instrumentales, en donde creo que se describe mucho mejor todo su arte y toda su elegancia.
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