miércoles 11 de junio de 2008

Tales para cuales

Cada equis tiempo aparece un nuevo personaje en la vida política española que nos hace preguntarnos por la salud mental de quienes lo han encumbrado al lugar que ocupa. Que la democracia es un sistema imperfecto lo sabemos todos. Pero esa imperfección chirría de manera clamorosa cuando vemos a gente como Manuel Morilla presidir la alcaldía de Morón de la Frontera (Sevilla) y nombrar a la Virgen de No Sé Qué alcaldesa honoraria de la localidad. O a Esperanza Aguirre rigiendo los destinos de Madrid y dinamitando la sanidad pública. Y hay ejemplos a porrillo. Casos tan inequívocos como los de Jesús Gil o la tropa que heredó el Ayuntamiento de Marbella, y tantos y tantos ejemplos de gente que ha llegado al poder, ya sea local o de más amplio calado, arropada por los votos de millares de personas. Ya tuvimos al hombrecillo insufrible Aznar como máximo representante de lo que estoy diciendo. Y en Mallorca tenemos ejemplos como éste para dar y regalar.

Porque el hecho de que estos individuos sean como son, a la postre tiene poca relevancia. Lo verdaderamente singular es constatar que haya gente dispuesta a votar ―y lo hace― a estos majaderos. Lo realmente triste es que estos sujetos estén ocupando cargos de gran relevancia en las instituciones públicas, y además gestionando millones de euros públicos, porque otros han decidido libre y mayoritariamente con sus votos colocarlos ahí. Resulta penoso por la patética imagen de su entorno que ofrecen estos elementos. Pero aún más penoso es ver a sus seguidores aplaudiendo con las orejas sus gracietas, sus salidas y de tono y sus mentecateces. ■

4 comentarios:

Respirando 11 de junio de 2008 15:33  

Hya miles de ejemplos es claro, la mediocridad gusta, cuando no la estupidez directamente.

No logro explicarme el por qué y mira que no dejo de analizarlo, pero es un hecho. Así nos luce el pelo.

En cualquier caso, tranquiliza saber que no soy la única que lo nota.

Beso.

fritus 12 de junio de 2008 0:25  

Al cabo Adolf Hitler...le votaron 20 millones de alemanes.Lo bien que le hubiese venido al mundo un psicotécnico previo, como en las entrevistas de las empresas
Y bueno, ....George W. Bush II, reelegido por segunda vez...como diría el gran Alfonso Guerra, "pa mear y no echar gota".

Un abrazo, Manuel

Tanhäuser 12 de junio de 2008 9:31  

Has dado en el clavo. No sorprende que aparezcan energúmenos como éstos, lo sorprendente es que una mayoría de ciudadanos les vote.
No tenemos remedio.

Cecilia Alameda 14 de junio de 2008 17:18  

Como dice Fritus, no hay que olvidar que muchos alemanes votaron por Hitler y le dieron oportunidad de hacer las matanzas contra miles de personas, algunos que quizás le hubieran votado. En España, en las últimas elecciones municipales ganaron tipos que han sido acusados de corrupción, alcaldes a los que la justicia había reclamado. O Fabra, que todavía está libre por ahí a pesar de sus chanchullos. Una pena, sí.

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