Cine en conserva: ‘Los tres chiflados’
Quienes siguen habitualmente esta bitácora habrán visto en los últimos tiempos un rediseño total de la página. Tras el fracaso que tuve con una plantilla que me trajo Papá Nöel estas Navidades, y que se desconfiguró por culpa del propietario de los backgrounds, que no por culpa de Papá Nöel, tuve que emplear una solución de emergencia y me hice yo mismo mi propia nueva plantilla provisional. Pero ofrecía una serie de recursos limitados que no permitían sacarle todo el partido deseable. Desde hace unos días utilizo esta nueva plantilla, austera en sus formas como siempre y de línea clara, que es mucho más manejable, pues permite su configuración estética sin apenas tocar el maldito CSS. La ideal para megatorpes como yo, vamos.
El caso es que con los cambios han desparecido algunas secciones que adornaban la sidebar o barra lateral del blog. Y algún lector, de manera pública o privada a través del correo electrónico, me ha recriminado sobre todo la ausencia del Mini Tube y de la sección En breve, en donde se podían hacer comentarios sobre los cortos, generalmente de animación, que venía seleccionando para los amigos cinéfilos que por aquí se dejan caer.
Pues que nadie siga protestando. Porque aquella diminuta pantalla deja en adelante paso a otra más grande, en la que continuaré ofreciendo algunas rarezas o pequeñas piezas que se me antojen interesantes, añadiendo además algunos breves comentarios que puedan resultan útiles al lector. Y en ese reestreno de la sección, quiero comenzar hoy con un fragmente de un corto, El mundo es violento para Curly, de The Three Stooges, Los tres chiflados.
Resulta bastante improbable que el público español conozca las andanzas de estos tres personajes, que entre 1934 y 1958 protagonizaron 190 cortometrajes, a cada cual más surrealista y con un humor de trazo grueso bastante discutible, en un género que se sostenía entre la sátira violenta y la acidez verbal, subgénero cinematográfico que en inglés se denomina slapstick. Las pequeñas aventuras de estos extraños personajes, Shemp, Larry y Moe, tuvieron un enorme éxito en las televisiones estadounidenses. En España, por la lógica de los tiempos, jamás llegó a pasarse por TV ningún corto de esta gente tan extravagante dentro como fuera de la pantalla. El público latinoamericano, sin embargo, conoció al trío a través de las geniales versiones con doblaje al español realizadas en México hacia 1961, y que son las que han venido siendo exhibidas desde entonces en varios canales de televisión hasta la actualidad, pues todavía cuentan hoy con numerosos y entusiastas seguidores.
Junto a este trío aparecieron en escena innumerables secundarios o coprotagonistas de filmes de Chaplin, Harold Lloyd, Grifftth y hasta de Orson Welles. Estamos, claro, hablando de un tiempo y de una época en las que el cine sonoro comenzaba a abrirse paso como cosa aún extraordinaria.
Con estos antecedentes, confío en que esta pequeña muestra que traigo hoy aquí diluya la decepción de quienes creyeron que la atención que suelo prestar al cine en esta bitácora iba a desaparecer. Nada de eso. Porque el cine sigue, y con buna salud. Espero. ■













5 comentarios:
Me gustan estos tipos, me gustan los gags de tropezones y caídas, jeje.
Gracias por alegrar la bloguería.
Saludos
No los conocía, geniales como otros de este tiempo.
Salud y República
Pues sí que ha resultado hilarante este corto...
Un beso (No los conocía, es bien curioso este trío).
Nunca los había visto. Tienen una curiosa mezcla de ingenuidad y mala uva realmente curiosos. ¿Te querrás creer que con la manía que les tenía a ese tipo de doblajes, ahora, cuando vuelvo a escucharlos, me traen añoranzas de la infancia o la adolescencia y los echo de menos? Curioso, ¿no?
María, eso de "alegrar la bloguería" me ha hecho gracia. Jamás se me hubiera ocurrido pensar algo parecido.
Rafael, en realidad, vistos con los ojos de hoy, resultan espantosos. Pero es que no estamos situando en una época en el que el cine aún estaba en pañales.
Mega, los cortos de este trío nunca fueron vistos en España. Por eso precisamente, independientemente de su discutible calidad, me apetecía mostrarlos aquí.
Freia, con aquellos doblajes de acento mexicano me ocurre lo mismo que a ti. Antes me repugnaban bastante; ahora me hacen muchísima gracia. Es curioso, sí.
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